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Cuando el consultante no investiga la carrera que dice haber elegido

Actualidad hace 3 horas

Hay consultantes que dan la decisión por tomada y no averiguan un solo dato sobre lo que van a estudiar. No es desidia. Es una relación con el saber que dice más sobre la elección que cualquier respuesta explícita.

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Hay consultantes que dan la decisión por tomada y, sin embargo, no averiguan un solo dato sobre lo que supuestamente van a estudiar. No es indiferencia ni desidia. Es una relación con el saber disponible que dice más sobre la elección que cualquier respuesta explícita.

Hay un fenómeno que aparece con cierta frecuencia en la primera entrevista vocacional y que, si no se lo lee bien, pasa desapercibido: el consultante que llega con la decisión tomada y no ha investigado nada sobre lo que supuestamente va a estudiar. No entró a ver el plan de estudios. No fue a ninguna jornada de puertas abiertas. No buscó cuánto dura la carrera, ni qué materias tiene el primer año. La decisión está tomada — y el saber sobre esa decisión está completamente ausente.

Lo que la ausencia no es

La lectura más rápida es pensar que falta información, o que falta interés. Ninguna de las dos explica lo que pasa en sesión.

El mismo consultante que no buscó un solo dato sobre la carrera que "ya eligió" puede pasarse una hora describiendo con precisión un videojuego que juega hace años: los sistemas, las estrategias, los foros donde discute con otros jugadores. Ahí sí investiga, compara, se informa con rigor.

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El contraste es el dato clínico, no el contenido. Frente a un objeto sin mandato de por medio, hay curiosidad y movimiento. Frente al objeto cargado — la carrera que la familia da por decidida — hay una suspensión.

Lo que la ausencia dice

No buscar información funciona, muchas veces, como una manera de no confirmar nada. Mientras el consultante no averigüe cómo es realmente el primer año de la carrera, no tiene que registrar si eso le genera alivio, rechazo o indiferencia. La no-búsqueda sostiene, por un tiempo, la ficción de que la decisión ya está tomada y no necesita revisarse.

Esto cambia lo que conviene hacer en sesión. Ofrecer la información que falta — duración, contenido, salida laboral — antes de tiempo no acelera nada: le da al consultante una forma de "cumplir" con la exploración sin haber tocado la pregunta de fondo. Lo que produce movimiento no es informar, sino señalar el contraste mismo: cómo investiga lo que le interesa libremente, y cómo no investiga lo que se supone que ya decidió.

Por qué explicarle mejor las opciones no alcanza

El problema no es informativo. Es que un término — en este caso la carrera puntual, o "la universidad" — puede cargarse de mandato familiar, historia y expectativa sin que el consultante lo sepa. Frente a esa carga, más información no ayuda. Hace falta leer qué representa ese término antes de tocar el contenido de la elección.

Esa lectura — y las herramientas concretas para trabajarla en sesión, incluyendo cómo identificar dónde está depositado el saber en cada consultante y cómo intervenir sin ubicarse en ese lugar — es lo que Elegir un modo de vivir desarrolla en profundidad. Es el sexto título de la Línea B, y el que cierra la Serie 1 sobre los ejes clínicos.

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